CHINA CONSOLIDA EL CONTROL DE LA DISTRIBUCIÓN ELÉCTRICA EN LIMA: ¿ESTÁ PREPARADO EL PERÚ PARA PROTEGER SU SOBERANÍA ENERGÉTICA?
NACIONALES — Por: Juan Cárdenas
La presencia de capitales chinos en el sector eléctrico peruano abre un debate que va más allá de las inversiones: ¿quién controla los servicios esenciales que millones de peruanos necesitan todos los días?
Dos grandes operaciones empresariales marcaron un cambio significativo en el mapa energético nacional. En 2020, China Yangtze Power, filial de la estatal China Three Gorges Corporation, adquirió el control de Luz del Sur. Posteriormente, China Southern Power Grid tomó el control de los activos de Enel Distribución Perú. Como resultado, las principales empresas distribuidoras que abastecen a Lima y zonas cercanas quedaron bajo el control de corporaciones estatales chinas.
Luz del Sur, que atiende a millones de usuarios en Lima y otras zonas de su área de concesión, representa una parte importante del mercado nacional de distribución eléctrica. Esta posición, sumada a la operación de Enel Distribución Perú, evidencia la creciente presencia de empresas chinas en una infraestructura considerada estratégica para el país.
¿INVERSIÓN EXTRANJERA O DEPENDENCIA ESTRATÉGICA?
Si bien estas operaciones pueden aportar capital, capacidad financiera y recursos para modernizar las redes eléctricas, también plantean interrogantes que las autoridades peruanas no deberían pasar por alto.
La electricidad no es un negocio cualquiera: es un servicio indispensable para los hogares, los hospitales, las industrias y el funcionamiento de la economía. Por ello, la concentración de infraestructura crítica en empresas vinculadas a un mismo Estado extranjero merece una evaluación rigurosa sobre competencia, seguridad energética y capacidad de respuesta ante eventuales conflictos o crisis internacionales.
¿QUÉ PAPEL CUMPLE EL ESTADO PERUANO?
Las empresas operan bajo la legislación nacional y están sujetas a la regulación y supervisión de Osinergmin, organismo encargado de fiscalizar aspectos como las tarifas reguladas y la calidad del servicio dentro de sus competencias. Sin embargo, la existencia de un marco regulatorio no elimina la necesidad de fortalecer la vigilancia, la transparencia y los mecanismos de protección de los intereses nacionales.
La pregunta de fondo es si el Perú cuenta con una estrategia de largo plazo para evitar que la concentración empresarial limite su capacidad de decisión sobre servicios esenciales.
UN DEBATE QUE NO DEBE QUEDAR EN SILENCIO
El problema no consiste en rechazar automáticamente la inversión china ni en cuestionar la nacionalidad de los inversionistas. El verdadero desafío es garantizar que cualquier empresa, nacional o extranjera, opere bajo reglas claras, rinda cuentas y contribuya al bienestar de los usuarios.
El Gobierno y los organismos reguladores deben explicar qué mecanismos existen para prevenir riesgos de concentración, proteger la continuidad del suministro y garantizar que las decisiones empresariales no comprometan la seguridad energética del país.
Porque cuando se trata de electricidad, no solo está en juego un negocio millonario: está en juego un servicio esencial para millones de peruanos, uds que piensan?.