EL NIÑO ALTERA EL CLIMA, IMPACTA ECONOMÍAS Y PONE A PRUEBA SISTEMAS DE PREVENCIÓN GLOBAL
El fenómeno de El Niño comienza cuando los vientos alisios pierden fuerza y permiten que las aguas cálidas superficiales se desplacen hacia el centro y el este del océano Pacífico. Este proceso...
El fenómeno de El Niño comienza cuando los vientos alisios pierden fuerza y permiten que las aguas cálidas superficiales se desplacen hacia el centro y el este del océano Pacífico. Este proceso también involucra movimientos de agua bajo la superficie, asociados a grandes alteraciones térmicas conocidas como ondas Kelvin, que modifican la distribución del calor en el océano y preparan las condiciones para el desarrollo del fenómeno.
A medida que la capa de agua cálida se profundiza en el Pacífico oriental, el agua fría asciende con menor eficacia, reduciendo la diferencia de temperatura entre las zonas occidental y oriental del océano. Este cambio debilita aún más los vientos alisios y genera un ciclo de retroalimentación que contribuye a consolidar El Niño. Sus efectos climáticos no son uniformes: mientras Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay y el sur de Brasil pueden registrar una mayor probabilidad de lluvias intensas e inundaciones, Colombia y Centroamérica pueden enfrentar menores precipitaciones, sequías, estrés hídrico e incendios.
Las alteraciones también tienen consecuencias económicas y sociales que se extienden mucho más allá de las zonas directamente afectadas. Variaciones de apenas uno o dos grados Celsius en la temperatura del océano pueden modificar las probabilidades climáticas estacionales y repercutir en los precios de los alimentos cuando las sequías o inundaciones dañan cultivos. Además, la reducción de los niveles de los embalses puede afectar la generación hidroeléctrica, mientras los deslizamientos pueden dañar carreteras y redes de agua. En las costas sudamericanas, el debilitamiento del afloramiento reduce el aporte de nutrientes y puede provocar la migración o disminución de especies marinas, afectando a la actividad pesquera.
Para anticipar el comportamiento de El Niño, especialistas utilizan redes de boyas ecuatoriales, satélites y modelos informáticos capaces de detectar cambios oceánicos con meses de anticipación. Los registros de corales y sedimentos muestran que se trata de un fenómeno natural que existe desde hace miles de años, por lo que no corresponde a teorías sobre una supuesta manipulación humana del clima. Sin embargo, El Niño ocurre actualmente en un planeta más cálido, con océanos que almacenan mayor cantidad de energía y una atmósfera con más vapor de agua, condiciones que pueden amplificar algunos de sus efectos. La información y los materiales de referencia pueden consultarse en el repositorio de Drive disponible en la sección de Enlaces de la página.