EL PRÓXIMO GOBERNADOR DE AREQUIPA ENFRENTARÁ CONSEJO REGIONAL FRAGMENTADO Y SIN MAYORÍA PROPIA PARA GOBERNAR
La próxima gestión del Gobierno Regional de Arequipa podría comenzar con un escenario político bastante distinto al de una administración con respaldo mayoritario: el gobernador que resulte elegido en la segunda vuelta no tendría una mayoría propia en el Consejo Regional.
De acuerdo con la proyección difundida en la imagen, Ahora Nación obtendría 6 consejeros, mientras que Fuerza Arequipeña alcanzaría 4. Alianza para el Progreso y Arequipa Avancemos tendrían 2 representantes cada uno, mientras que Acción Popular y el Partido Democrático Somos Perú conseguirían 1 consejero cada uno.
En total serían 16 integrantes, pero ninguna organización tendría por sí sola los votos suficientes para controlar el Consejo Regional.
La consecuencia política es evidente: quien llegue al Gobierno Regional tendrá que negociar.
Y allí aparece uno de los principales desafíos de la próxima gestión. La falta de mayoría puede convertirse en un saludable contrapeso para fiscalizar al Ejecutivo regional, pero también puede abrir la puerta a negociaciones políticas, alianzas circunstanciales y acuerdos poco transparentes si no existe una agenda pública claramente definida.
Arequipa ya conoce los riesgos de gobiernos regionales debilitados políticamente: cuando Ejecutivo y Consejo entran en permanente confrontación, las obras y decisiones pueden terminar entrampadas. Pero tampoco sería saludable que el gobernador tenga una mayoría que reduzca la fiscalización a un simple trámite.
La pregunta, por eso, no será únicamente quién ganará la segunda vuelta. Será también con quién tendrá que gobernar.
La composición del Consejo Regional podría obligar al próximo gobernador a construir consensos, pero los ciudadanos deberán estar atentos a qué se negocia, con quién y a cambio de qué.
Porque si ningún candidato tendrá mayoría propia, la verdadera disputa por el poder regional podría comenzar después de las elecciones.