NUEVAS REGLAS PARA EL USO DE CELULARES EN COLEGIOS: PADRES Y DOCENTES TAMBIÉN TENDRÁN RESPONSABILIDADES
LIMA — Por: Juan Cárdenas
El uso de teléfonos celulares durante las actividades educativas tendrá nuevas reglas en los colegios públicos y privados del país, luego de que el Ministerio de Educación aprobara el reglamento de la Ley N.° 32385.
La norma establece restricciones para el uso de celulares inteligentes y dispositivos electrónicos similares durante las actividades educativas, buscando reducir las distracciones y evitar que estos equipos terminen interfiriendo con el aprendizaje y la convivencia escolar.
Sin embargo, la prohibición no será absoluta. Los celulares podrán utilizarse cuando exista una finalidad pedagógica, cuando sean necesarios para atender determinadas barreras educativas, problemas de salud o discapacidad, así como ante situaciones de emergencia. En estos casos, deberá existir la autorización correspondiente del docente o director, según la situación.
Los padres de familia y tutores también tendrán responsabilidades. No solo deberán contribuir al cumplimiento de las restricciones dentro del colegio, sino que deberán promover fuera del horario escolar un uso seguro y responsable de estos dispositivos. La norma pone especial atención en riesgos como el ciberacoso, la sobreexposición a internet y el acceso de menores a contenidos inadecuados.
Los colegios deberán incorporar medidas correctivas en sus reglamentos internos. Estas tendrán que ser proporcionales, formativas y respetuosas de los derechos de los estudiantes. Además, la supervisión no permitirá que docentes o autoridades revisen el contenido de los teléfonos ni vulneren la intimidad de los escolares.
También se contempla que los colegios puedan habilitar espacios para custodiar los equipos, siempre que cuenten con las condiciones necesarias para garantizar su conservación y posterior devolución.
Pero más allá de la norma, queda el verdadero desafío: hacerla cumplir. De poco servirá restringir los celulares si no existe una estrategia educativa que enseñe a los estudiantes a utilizarlos responsablemente. El problema tampoco puede trasladarse únicamente a los colegios, cuando el control y acompañamiento familiar son fundamentales.
La tecnología puede ser una herramienta educativa, pero su uso sin límites también puede convertirse en una fuente permanente de distracción. Ahora las autoridades tendrán que demostrar que esta nueva regulación no quedará simplemente como otra norma escrita en el papel, sino que contará con supervisión, orientación y resultados concretos en las aulas.