TÍA MARÍA RIEGA Y NEBULIZA SUS CAMINOS, PERO SOUTHERN NO DICE DE DÓNDE SACA TANTA AGUA
MOLLENDO — Por: Juan Cárdenas
Southern Perú difundió una infografía con “medidas concretas” para mitigar el polvo en Tía María. Las imágenes no muestran un plan a futuro, sino operaciones en marcha: una cisterna regando un camino del desierto y un cañón nebulizador rociando agua sobre un camión que descarga material. La pregunta ya no es de dónde sacará el agua, sino **de dónde la está sacando ahora**.
La primera medida es el riego de caminos con bischofita, una sal mineral que compacta el suelo y retiene la humedad. La pieza menciona “dos tanques de 30 mil galones cada uno”, unos 227 mil litros entre ambos. No se informa cuántas veces al día se riega, cuántos días a la semana ni por cuánto tiempo, datos indispensables para calcular el consumo real. Aunque la bischofita reduce la cantidad de agua necesaria, no la elimina.
La segunda medida programa las voladuras solo cuando el viento sople en dirección contraria al valle de Tambo. La tercera son los cañones nebulizadores en puntos de descarga de camiones, fajas y pilas de mineral. Estos equipos funcionan con agua pulverizada, pero la infografía no precisa su caudal ni su consumo diario.
La empresa asegura que utilizará exclusivamente agua de mar desalinizada y construirá una planta para no afectar el caudal del río Tambo ni el suministro para la agricultura local. El problema es que el sistema de suministro desalinizado aún está en ajuste: según Gestión, la primera modificación del Estudio de Impacto Ambiental incluye cambios en el sistema de suministro de agua desalinizada, la red eléctrica de 69 kV y la vía de acceso interno. Tampoco existe constancia pública de que la planta esté operativa. Entonces, ¿qué fuente abastece hoy a las cisternas y a los cañones?
La duda es legítima en una zona de escasez, donde los agricultores del valle compiten por cada litro. Southern debe aclarar si el agua llega en camiones cisterna desde otra fuente, si se almacena o si proviene de alguna concesión existente, y presentar los permisos y autorizaciones que respalden ese uso.
Hay antecedentes que alimentan la desconfianza. La empresa propuso en su momento la represa de Paltiture en lugar de la desalinizadora, y un directivo reconoció que desde el punto de vista técnico es complicado que parte del agua desalinizada vaya a la población.
Las preguntas siguen abiertas: ¿cuál es el consumo diario actual?, ¿de qué fuente proviene?, ¿con qué autorización se usa?, ¿quién lo fiscaliza de manera independiente?
Mientras Southern no responda con cifras, documentos y verificación externa, “medidas concretas” será solo un título.